viernes, 14 de enero de 2011

Primeras imágenes de la adaptación al cine de 'Millennium' que dirige David Fincher

La nueva Lisbeth Salander da miedo

Pequeña y fibrada, adicta a los tatuajes y el cuero y con una mirada glacial. Cuando David Fincher eligió a la poco conocida Rooney Mara para encarnar a la hacker Lisbeth Salander muchos dudaban de aquella chica de apariencia frágil pudiera dar vida con solvencia a la ambigua y letal protagonista de la trilogía novelística Millennium. Las primeras imágenes del rodaje, sin embargo, indican que la transmutación de la actriz en el ángel vengador de Stieg Larsson es bastante convincente; escuálida pero inquebrantable, macilenta aunque elegante, tal como la ideó su creador.

La sufrida novia de Mark Zuckerberg en La red social, de 25 años, se exhibe casi irreconocible bajo la caracterización: palidez extrema, mejillas hundidas, pelo cortado a dentelladas y ojos de hielo, según muestra un reportaje de la revista W sobre el rodaje en Estocolmo de Los hombres que no amaban a las mujeres (titulada en inglés The girl with the dragon tattoo), primera entrega de Millennium, trilogía de la que se han vendido 50 millones de ejemplares en todo el mundo. "La Lisbeth Salander de Fincher, tal como la canaliza Mara, es excepcional: un ángel vengador genial aunque aniñado que conoce y aprecia la violencia". ¿Hará olvidar la solvente interpretación de Noomi Rapace en la adaptación sueca al cine de la serie? El estreno está previsto para diciembre.

Con todo, Mara no lo ha tenido fácil. Tras barajar numerosas candidatas, Fincher se decidió finalmente por una actriz de ascendencia más que acomodada. Hija de dos dinastías de los deportes en EE UU (los Rooneys, propietarios de los Pittsburgh Steelers, y los Maras, dueños de los New York Giants), su distinguida educación le daba un aire que podía no casar bien con un personaje marginal. Pero, tras dirigirla en La red social, el cineasta no tuvo dudas. "La quise a ella desde el principio", asegura Fincher. "Puede que Rooney sea una niña adinerada de la realeza del fútbol, pero es muy sensata y trabajadora. Es extraño cómo se desenvuelve la gente en los cástings [que implicaron escenas de violaciones con consoladores de por medio]. No se lo pusimos fácil y no hubo manera de disuadirla".

Una idea recurrente de la trilogía original es que Salander es una especie de Pipi Calzaslargas tecnófila, violenta y asocial. En la película, Mara luce piercings en la nariz, los labios y los pezones, y un gran dragón tatuado ("no de tipo oriental, sino como si lo hubiera dibujado Escher") le recorre la espalda.

Un desenlace diferente

Las películas de Fincher se adentran en universos siniestros poblados por marginados rebeldes (El club de la lucha), santones desequilibrados (Se7en) e investigadores obsesivos (Zodiac), no muy alejados del mundo de Larsson (de hecho, el título original del primer libro es Hombres que odian a las mujeres). El cineasta, sin embargo, quiere llevarlos más allá. "Para The girl with the dragon tattoo, Fincher ha ideado algo más que lo obvio: un absorbente thriller sobre la cruzada de un reportero [Mikael Blomkvist, interpretado por Daniel Craig] y de su misteriosa compañera, Lisbeth Salander. En vez de ello, quiere que Salander sea a la vez subversiva y un nuevo tipo de modelo que imitar" , indica W.

Va a ser la Salander de Fincher, lo que conlleva cambios respecto al original. El guionista, Steven Zaillian (oscar por La lista de Schindler), va a hacer que Blomkvist sea menos mujeriego, que Salander sea más agresiva y, sobre todo, va a cambiar completamente el final. "Esto va a suponer un sacrilegio para muchos, pero Zaillian ha mejorado a Larsson: el final del guión es más interesante", asegura el reportaje de W. Eso sí, se mantiene la escena de venganza con cierto asistente social corrupto y violador que recibe una buena dosis de su propia medicina.

Entre lo que más le llamó la atención de la novela, Fincher destaca los villanos, que no son políticos ni dictadores, sino hombres de negocios. "El fascismo ha encontrado su camino más allá de la política", ha señalado el cineasta, "y lo ha encontrado en las grandes finanzas". Y lo ejemplifica con un símil. "Hoy Woodward y Bernstein [los periodistas que destaparon el caso Watergate, que ocasionó la dimisión del presidente estadounidense Richard Nixon], investigarían la corrupción en el campo de batalla financiero. Eso me interesó. Y por supuesto la chica".

ABEL GRAU | ELPAIS.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario